jueves, 22 de agosto de 2013

Vivita y coleando, pero de mal humor

Hace muchísimo que no escribo, la verdad es que os leo ocasionalmente, pero lo cierto es que no me ha apetecido mucho comentar, si para poner tres palabras deprimentes mejor me quedo quieta que estoy más guapa.
Estoy cansada, deprimida, odio a la gente, excepto a mis padres, mis gatos y a mi novio.
No quiero saber de amigas, ni conocidos, ni allegados, de historias tristes de vagabundos y animales maltratados porque ya tengo saturado el corazón y la cabeza con tantas cosas tristes.
Quiero centrarme en lo que va bien, ¿para qué darle mil vueltas a las cosas que no funcionan? Pero así soy yo, rara, obsesiva con lo que va mal, obsesiva con algún ideal idiota de perfección inexistente. No le importo a nadie más que a la gente más cercana, eso es lo cierto.
Como confiar en gente ajena a mí, si ni siquiera aquellos más cercanos en ocasiones logran alcanzar estas metas tan inalcanzables que me pongo, a lo mejor lo que me gusta es decepcionarme de la gente, saber que estoy SOLA.
Mi problema de siempre, estar sola contra un mundo de mierda; ser hipersensible ante cosas que no merecen la pena. En conclusión, no saber afrontar la vida y esa es de las cosas que nunca se aprenden.