domingo, 31 de marzo de 2013

No me da la gana de cambiar mi URL

No voy a hacerlo, ni siquiera me gusta mucho mi URL, es bastante simplona, pero no me apetece en lo más mínimo y quien quiera entrar a leer lo que aquí hay escrito pues que lo haga bajo su propio riesgo. Tampoco tengo mucho que contar, para mí semana santa ha pasado sin pena ni gloria, entre mi casa y la casa de M, viendo pelis de James Bond, comiendo como cerda y sintiéndome culpable, lo cual llevaba a más comida en un círculo interminable de muchas cagadas. Resultado: 63 kilazos. Espléndido.
He perdido en un mes todo lo que hice desde diciembre, así que desde ahora me importa bastante poco estar sana y comer 5 comidas al día y 63 g de proteína y 25 g de fibra. Voy a usar lo que me ha servido toda la vida para adelgazar, sé que los kilos anteriores los bajé de forma sana, pero ahora lo único que quiero es adelgazar y sentirme medianamente a gusto conmigo y al menos estar como al principio. No voy a ayunar, con el tamaño astronómico que debe tener ahora mi cámara gástrica suena a una odisea, pero si puedo hacer otras cosas. Esta semana tengo dos exámenes, pero no tengo clase así que tendré tiempo para estudiar, ir al gimnasio y dejar de cagarla. Espero.


Los amores de mi vida, mis dos gatitos, Melón y Lola

martes, 26 de marzo de 2013

De vuelta al ruedo EDITADA


El viernes fui a mi cita con mi psiquiatra de toda la vida (que triste es tener un loquero de toda la vida), cuyas primeras palabras fueron:
- Qué alegría verte, pero no quería verte así.
¿Cómo? Delgada no es, eso está clarísimo, jodida, con ojeras, ojos casi lagrimeantes, dando pena... Sí, debe ser. Hablamos poco la verdad, sólo me recetó duloxetina y alprazolam para dormir, generalmente él me da los medicamentos de las muestras que le traen al consultorio, así que no he gastado un duro. Sé que en entradas anteriores afirmé que lo último que quería era ir otra vez donde un psiquiatra como sugería M, pero me tenía agobiadísima con el tema, no me dejaba en paz, haste que le dije que no tenía dinero para pagar la consulta y que me negaba a pedirle dinero a mi padre, porque siento que es hacerles nuevamente una putada, que se preocupen por mí y no quiero que eso ocurra porque estoy cansada de ser siempre un ser enfermizo y frágil, carente de criterio, que se deshace ante cualquier dificultad que le pone la vida delante. Quiero que mis padres estén orgullosos de mí, quiero que piensen que he superado toda la mierda de hace algunos años y que ahora soy una chica de provecho con quien pueden sentirse más que satisfechos, no quiero ser esto que soy; la loca impedida mental que me empeño en desenterrar. A lo mejor pido demasiado y eso es lo que soy, no hay manera de cambiarlo.
Pues M se ha ofrecido a pagar la consulta, me ha extrañado muchísimo, pero no podía dejarle hacer eso, así que finalmente accedí a ir al médico. Pero el porqué de esta presión renovada por recibir la ayuda médica que él creía tan necesaria... Porque ha visto el blog, ha visto las cortadas, ha leído los ires y venires de esta cabecita malfuncionante, con muchos cables sueltos que bailan en un fondo gris y depresivo. De ahí que me he despedido de mi pseudónimo, del nombre de mi blog y de mi URL para tener la seguridad de poder tener un espacio para desahogarme sin tener a nadie tocándome los cojones, no quiero dejar este blog, sería perder mis seguidoras, los blogs que sigo... Que no me da la gana, por eso esta intromisión me ha dolido más allá de lo que M puede imaginar.

Mi madre ya sabe que he vuelto donde el loquero y que ando con antidepresivos y BZP otra vez, sólo falta mi padre... Qué pocas ganas de contarle.



Editando: He vuelto a mi URL anterior, con la nueva no salgo en la lista de blogs... ¿Alguien sabe cómo arreglar eso?

jueves, 21 de marzo de 2013

Y hoy a las 11

Cita con mi psiquiatra hoy a las 11, vuelta a empezar.

Hola Daniel, ¿te acuerdas de mí? En menos de dos años me graduo de la carrera y sigo siendo
un fracaso y un desastre.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Va de zapatos, cortadas...

Y peso, que entre tantas cosas se me olvida que ese es el objetivo del blog, si olvido hasta el objetivo de mí misma... Pues va mal chicas, la ropa sigue igual, sin cambios, pero he subido 1 kg más, estoy en 62 y esta semana tengo la regla así que fatal porque probablemente gane más peso. El viernes tengo un parcial de cirugía, después de eso quiero hacer alguna locurilla de cara a la semana santa, ya os contaré... Cuando el peso va mal, el resto suele acompañarlo, es horrible pensar que mi peso depende de mi ánimo y mi ánimo depende de mi peso, más que nada porque lo estoy haciendo fatal y lo sé, así que si estoy triste es únicamente culpa de mi mente gorda y mi gordo cuerpo que va a juego. 

Quería mostraros mis nuevos zapatos, han llegado hoy en el correo, me encanta esa marca de deportivas. Además me encanta pedir ropa por correo o por internet, más que nada porque odio ir a comprarla, pedir tallas, la gente, ver en el espejo que te queda fatal... Prefiero llevarme la sorpresa cuando llegue a casa. Me aterroriza medirme algo y tener que pedir una talla más grande, una más pequeña vale, pero una más grande puede hacer que caiga muerta de la vergüenza y llore ahí mismo en la tienda. Vale, tal vez no llorar, pero con esta sensibilidad estúpida que tengo últimamente podría ocurrir. 
Este es mi brazo izquierdo que ya está bastante bien, pongo la foto para que me dé la vergüenza que merece y ni siquiera se me pase por la cabeza volver a hacer esta tontería. He pasado todos los días preocupada por que no se suban las mangas, escondiéndome y ahora es algo más importante. No puedo estar en una consulta de cáncer con cortadas en el antebrazo, ante gente con problemas de verdad, delante de la niña que quiere cortarse porque está gorda. Ya no soy una chiquilla de secundaria y no puedo comportarme como una. 

Pero no quiero estar gorda, me rehuso, pero entonces porque soy tan gilipollas y me he dejado subir casi 3 kg, soy una total imbécil. No voy a ayunar antes del examen, está claro, pero el viernes lo pensaré, por ahora sólo queda eliminar la mierda que he incluído en mi dieta y confiar en que lo que venga será mejor. 

lunes, 18 de marzo de 2013

Quisiera poder escribir algo con sentido, lo siento

Cuánto tiempo desde la última vez que escribí y tengo tantísimo que contaros... Mi examen preparatorio fue el viernes, nótese lo bien informada que estaba, yo pensaba que era hoy; no tengo idea de cómo ha ido, creo que mal, pero como lo único que necesito es un aprobado pues me la suda un poco (la nota oficial no queda en el expediente, sólo aprobado o suspendido).
La semana pasada pasó sin pena ni gloria, simplemente "estudiando" (cerraba la puerta de mi habitación para jugar tetris o alguna chorrada similar, soy un desastre). Estuve toda esa semana de pésimo humor, los pobres que tuvieron la desgracia de tener que interactuar conmigo fliparon con lo mal que me porté... Sin embargo, lo cierto es que considero que aunque algunas de mis conductas fueron excesivas, también muchas fueron justificadas; no me extiendo en el asunto porque me saldría una entrada muy larga y aburrida. Estuve en cirugía de seno y tejidos blandos toda la semana, me encantó y ahora la mastología está entre mis opciones, creo que esto fue lo que me ayudó a terminar bien mi semana.
El viernes, después del examen, todos querían ir a beber a casa de uno de mis compañeros, desde las 10  AM, yo tenía pocas ganas y además había quedado con M para comer, así que me fui, un poco triste otra vez enredada en uno de esos pensamientos que no llevan a nada bueno tipo "las cosas que hago por otros que nadie está dispuesto a hacer por mí, como esperar una hora a que volviese para ir todas juntas". Tonterías.
M vino a mi casa, comimos, follamos y finalmente me llevó a casa del tío de la fiesta, cuando llegué aquello parecía una orgía en curso y yo completamente sobria. Explico, si bebo pues entro más en el ambiente, no es que vaya a hacer nada, me aburre un poco ver a la gente líandose por todas partes sin unos tragos en mí.
Estaba MA, mi mejor amiga del primer año de carrera a la cual odio en la actualidad, va por ahí calentándole los huevos a todos los tíos de la carrera y luego viene a dárselas de inocente. Siempre quiere hacerte quedar mal en frente de la gente, en especial tíos y vamos, que no la soporto y ya está. Estaba borrachísima tirada en una cama durmiendo, tras haberse líado con un tío en la fiesta y esperando que su novio viniese a recogerla. Después ha salido, diciéndole al dueño de la casa, quien acababa de salir de una habitación con otra chica, que no sabía porque la gente siempre había pensado que entre ellos podía haber algo, mientras le acariciaba la mano... Todo esto no debería importarme, aun sigo tratando de descifrar cuál es mi problema con esta chica, vamos que todos somos libres de hacer lo que queramos y tampoco es que la pobre ande prostituyéndose por ahí. Otro día pensé que a lo mejor me jode que sea lista, guapa y delgada... Suena probable.
Yo seguí bebiendo, lloré, le dije a mis amigas que me sentía triste, sola y jodida en pocas palabras; lo peor de esta confesión innecesaria es que no estaba muy borracha. Ahora después de una profundísima reflexión creo que mi subconsciente está pidiendo ayuda de algún tipo, a gritos, pero mi consciente sigue aquí, llorando en su habitación mientras juega tetris. Mi nombre es Emilia autodestrucción-depresiones y ni yo misma me soporto. He vuelto a vomitar y me he cortado...

El sábado era la fiesta de cumpleaños de una amiga, fuimos todas después de la borrachera del día anterior, yo fui con M a quien le pregunté con enorme claridad si quería ir, a lo cual respondió que sí. Discutimos por su actitud y su tontería que no me dejan disfrutar de un sólo evento social, después me hizo ver como una estúpida-alcohólica frente a todo el mundo - venga Emilia no bebas más - cuando estaba perfectamente sobria. Yo, cansada de toda la escena subrealista le dije que se marchara y fue lo que hizo, se fue dejándome sola, con mi coche en su casa, sin llaves de la mía... Mi yo de hace algunas semanas habría salido corriendo detrás de él, pero decidí quedarme, beber e intentar pasarla bien, eso sí, llamando como una imbécil después para comprobar que había llegado bien a casa. Soy un despropósito de ser humano.
Luego fui a su casa y al día siguiente no se discutió el tema, era culpa mía y asunto terminado. Quisiera contar todo con más detalle, pero la verdad es que no tengo voluntad para escribirlo, me he dado cuenta de que la solución a mi tristeza no es hablar con mis amigas, estar con M, beber o cortarme, me encuentro ante un precipicio después de tomar todos los caminos que conozco sin tener la menor idea de que puedo hacer además de saltar.



domingo, 10 de marzo de 2013

Algo así como una despedida temporal

Tengo mi examen preparatorio la otra semana (para las que no habéis leído el blog en diciembre o no os acordáis, es un examen de todo lo que he visto desde el anterior preparatorio en el segundo año) y sé que no voy a tener mucho tiempo, o no DEBERÍA pasarme por blogger, así que tal vez no pueda leeros por algún tiempo, pero la otra semana vendré a reportarme y contaros qué tal ha ido. Deseadme suerte que la necesito.
Este fin de semana lo he pasado celebrando el cumpleaños de M, le ha encantado la tarta así que muy bien por ese lado y la verdad es que la hemos pasado muy bien. Ha sido una celebración con su familia y tal, bastante tranquilo, estupendo. Nuestra relación pues va bien y va mal, como siempre, al final nos casaremos y aun seguiré cuestionándolo todo, porque así soy y supongo que no puedo cambiarlo, es una tortura pensar tanto. Sigo en el coqueteo con S, pero como en los últimos años supongo que se quedara de esta forma, ni siquiera nos atrevemos a hablar en persona, así que le veo poco futuro al asunto.
Ahora, sobre la entrada anterior, se me ha ido un poco la mano en lo que quería contar, a lo mejor así todo del tirón suena un poco mal. Por eso quise dar énfasis a que mis padres se han matado por darme una vida cómoda, a lo mejor no soy tan afortunada como mis amigos del colegio que siempre lo han tenido todo sin tener que cuestionarse nada, pero sí soy muy afortunada. Claro que agradezco esa independencia y ese deseo de excelencia, yo quiero a mis padres. Tampoco escribí la entrada con la intención de deciros lo dura y terrible que fue mi niñez, más que nada porque no considero que lo haya sido, muchas gracias por vuestra empatía a las que lo habéis dicho, pero me ha jodido un poco que alguien me dijera "pues no me parece una niñez tan dura"; pues es que en ningún momento he dicho que lo sea... Ya quisiera mucha gente con una niñez realmente dura estudiar una carrera, tener una casa y comida disponible tres veces al día.
Emocionalmente supongo que hay una brecha entre mis padres y yo, a lo mejor no insalvable, pero su mal funcionamiento en estos 22 años me hace pensar que en este momento es mejor la estrategia de "yo te ignoro-tu me ignoras" los dos años que me quedan de carrera. Luego ya viviendo separados tendremos más tiempo de echarnos de menos y apreciarnos más, digo yo.



Volveré el lunes 18 con buenas noticias sobre el examen (espero).

Peso: 60 kg

PS: Me he hecho los análisis, por fin, también os diré qué tal han salido el lunes, que aun no lo sé.

jueves, 7 de marzo de 2013

He aquí otra entrada incoherente

Esta semana he estado en cirugía de cabeza y cuello y me ha encantado, los profesores son muy amables y las cirugías son preciosas, los detalles anatómicos del cuello son muy pequeñitos y "agradables de ver", no sé como explicarlo.
El domingo es el cumpleaños de M y aun no tengo ni idea de qué regalarle, por ahora sólo sé que llevaré su pastel de cumpleaños a la comida que tiene planeada su madre el sábado. Un pastel de los angry birds que me ha costado una pasta, pero es precioso.


Ahora falta ver su reacción, pero estoy casi segura de que le va a encantar. Tema peso, pues afortunada/desgraciadamente ya estoy en 60 kg otra vez, el desgraciadamente es porque me cuesta sangre sudor y lágrimas bajar de esa cifra, pero bueno, es mejor que un 61. Estos días me he rayado un montón porque me estoy concentrando en comer "bien" (suficientes proteínas, vitaminas, minerales, pocos carbohidratos) utilizando mi analizador de calorías online que ya había mencionado antes, que me hace el análisis del día con la cantidad de cada nutriente que he consumido.
La cosa es que por querer llegar a x g de proteína, termino comiendo más y de sobra se sabe que comiendo más no se suele adelgazar... Además que aun no soy capaz de quitarme esta ansiedad y este hambre VORAZ que tengo últimamente, esperemos que pase pronto y vuelva a ver el 5.

Ahora, como dije en la entrada anterior, aclaro un poco el tema padres, no hablo mucho de ellos, porque en general a lo largo de los años hemos logrado desarrollar una relación en la cual nos ignoramos lo más posible.
Yo fui un embarazo no deseado, mis padres tenían 21 y 22 años cuando yo nací, ninguno de los dos había terminado el bachiller para ese entonces y no provenían exactamente de familias pudientes. El embarazo y mi nacimiento aparentemente motivaron a mis padres, quienes no sólo obtuvieron sus diplomas de bachiller sino también de ingenieros (ambos lo son), con becas, trabajo y además una hija. Mis padres intentaban compartir todo el tiempo que podían conmigo, antes de los 3 años ya sabía leer, escribir, sumar y restar gracias a mi padre. Aunque era hija única siempre se me dificultó muchísimo socializar con otros niños, y los niños hombres me producían pavor.
A los 4 años entré a un colegio privado muy reconocido, mis padres trabajaban como burros para pagarlo, lo cual no sólo implicaba pagar, sino también tener dinero para pagar uniformes, cuadernos, lápices, mochilas y zapatillas decentes que no hicieran que en frente de todos esos niños yo fuera "la niña pobre". Creo que desde ese momento mis padres ya entendían y preveían la gran importancia de las influencias y lo cierto es que creo que no está de sobra y probablemente me sirva conocer a la gente que conozco, ahora y en el futuro. De entrada destaqué, era una alumna excelente, especialmente porque estaba en un nivel de primaria (leía, escribía y demás) cuando estaba en preescolar. Mis padres estuvieron encantados conmigo toda la primaria e inicio de la ESO, siempre insistiendo en la importancia de ser la mejor, de sobresalir, de hacer las cosas bien, perfectas.
En aquellas épocas solían decirme que estaba gordita, que tenía barriguita pero que con hacer unas abdominales diarias al mes sería suficiente, me inscribían al gimnasio, tenis, natación; yo me frustraba al ver que a pesar de las abdominales y del ejercicio, seguía estando gordita. Hacía dietas que me inventaba o que escuchaba por ahí, a los 9 años comí únicamente naranjas por una semana... A los 13 años vomité por primera vez, algún fruto seco confitado que había comido en exceso, mi madre golpeaba la puerta del baño desde fuera diciendo que me iba a dar una hostia sino salía del baño. Ese mismo día podía decirme que mejor no comiera patatas en la comida porque había engordado.
Esa es la frase preferida de mi madre "has engordado ¿verdad?"
Para mi padre yo era una princesita, siempre y cuando hiciera todo lo que él consideraba correcto y apoyara todas sus decisiones, sino, intentaba darme celos siendo cariñoso con mi madre e ignorándome... Muy maduro. Cuando yo tenía 10 años mi padre se fue a Londres a trabajar, había conseguido un trabajo estupendo, pero mi madre tampoco quería dejar el suyo, así que yo me quede con ella. Nos veíamos una vez al año, cuando nos veíamos; creo que en ese trabajo él disfrutaba de su segunda adolescencia, una que no le hubiera robado yo o mi nacimiento. Ya no era la princesita de nadie, la persona que más quería en el mundo estaba muy lejos. Solíamos salir con mi madre y con quien años después entendí era su "novio", del cual mi padre nunca supo nada, pero estoy segura de que papá también tuvo "novias". Mi madre y yo SIEMPRE hemos discutido por todo, ahora menos, intento tratarla lo mejor posible porque mi padre es un bruto y cuando quiere puede tratarla muy mal (estúpida es lo más bonito que sale de su boca), supongo que en mi juventud intentaba seguir los pasos de mi padre. Lo que pasa es que ella siempre lo ha puesto a él en primer lugar y mis necesidades siempre estaban un poco relegadas, tal vez por eso nuestra relación siempre ha sido difícil.
El momento de inflexión de nuestra relación fue cuando yo tenía 17, en el momento en que me gané una beca para ir a hacer mis dos últimos años de colegio en Inglaterra, un programa de casi 30000 libras de aquel entonces, gratis y que además me aseguraba la entrada a una universidad inglesa. Para ese momento tenía una obsesión con el Reino Unido, relacionada con mi padre supongo.
Yo pasé de niña prodigio a convicta, de haberme emborrachado sólo unas cuantas veces contadas en la vida, pase a probar cuanta droga tuviese en frente, a faltar semanas enteras al colegio... La cagué, en pocas palabras. Mantuve una relación con un tío 27 años mayor que yo, que se aprovecho de que yo era (soy) bastante ingenua, inocente y tonta. Mis problemas de bulimia se volvieron un verdadero problema, no había una semana en que no me encontrara realmente mal, tenía los dientes y la boca destrozados, vomitaba en la casa de mis "padres adoptivos" así supiera que me escuchaban, incluso cuando mi padre fue, él también me escuchó. Mis padres lograron hacerme volver, ir al psiquiatra, terminar el colegio y aunque con un año de retraso, entrar a la universidad a estudiar medicina.
Sin embargo, desde el incidente inglés, las cosas fueron muy diferentes, yo me convertí en un ser que fumaba, llegaba borracho a casa y apagaba el móvil semanas enteras. Cuando por fin dejé a mi "novio" las cosas cambiaron y mejoraron muchísimo, digamos que aclaré de nuevo mis prioridades, estaba con M y las cosas pintaban mucho mejor.
Pero mis padres (no los culpo) jamás volvieron a ser los mismos, cada cosa me recordaba el tiempo, el dinero y la cordura que me había dejado en ese país por andar haciendo gilipolleces, cada día era un recordatorio de como mi vida era una gran cagada, de como una vez más había desperdiciado una oportunidad maravillosa.
Aun casi 5 años después veo como me culpan con sus ojos, lo cierto es que a veces me rayo porque nunca recibo una felicitación, un beso, un gesto de reconocimiento por algún logro, pero luego pienso en mi infancia-adolescencia y me doy cuenta de que eso nunca existió. Suena a cliché absoluto, pero jamás voy a ser suficiente para mis padres, a menos que llegue a pesar 40 kg, me convierta en multimillonaria o gane el nóbel.
Mis padres nunca fueron a buscarme a ningún sitio, nunca me acompañaron a comprar esto o aquello, nunca se encargaron de hacerme o asegurarse de que comiera algo saludable, o simplemente "algo", ellos consideran que cada uno de nosotros tenía una vida independiente y como tal yo debía aprender desde pequeña a ser independiente. Esto se exacerbó tras volver de Inglaterra evidentemente, es por eso que ahora pido un favor SÓLO en condiciones insalvables, la respuesta a las peticiones suele ser no en todo caso.
Siempre fui una persona "depresiva", tristona y tal, en las discusiones solía llorar con facilidad, a lo cual siempre respondían con que yo era una exagerada y dramática, entre risas. A lo mejor es por esto que intento no darle demasiada importancia a las cosas en la actualidad y me jode un montón llorar y demostrar que me importa.
En el primer año de carrera pensé en cambiarme a ingeniería industrial, mi padre dijo "la gente de provecho termina lo que empieza" y así terminó el tema. Hace poco me interesé muchísimo por la dermatología y cuando le dije a mis padres que la quería como especialidad casi se desmayan los pobres, porque los mejores no son dermatólogos, los mejores son cardiólogos, cirujanos, anestesiólogos. A lo mejor como titulaba la entrada anterior es hora de aceptar que nunca seré la mejor en nada.
Es lo que hay.

domingo, 3 de marzo de 2013

Aceptando realidades

El jueves fue uno de esos días en los que una bomba o una inundación suenan como un desenlace favorable a toda la porquería que se acumula lentamente.
Llevaba varios días de mejor ánimo, tranquila, con buena actitud, libre del monstruo hormonal de la regla, durmiendo por lo menos 6 horas (aun con pesadillas, pero mucho mejor) y con una actitud definitivamente mejor ante la vida, es por eso que llegó el mundo a recordarme que no tengo razones para estar contenta. Me explico.
El cirujano con el que estábamos esta semana es el jefe del departamento de cirugía y es cirujano de colon y recto, que era la especialidad que le correspondía a mi grupo esta semana. El jueves uno de sus pacientes ingresó de nuevo al hospital por una infección de la herida quirúrgica y un error para un cirujano (que son en general gente de grandes egos) y especialmente para él era algo inaceptable lo cual lo puso de un humor insoportable. Al final de la consulta empezó a decirnos que éramos el peor grupo que había tenido este año, que no podíamos hacer ninguna pregunta inteligente, que íbamos a ser como el 99% de los médicos mediocres de este país... Entre otras cosas de ese calibre. Después se dedicó a criticar todo lo que hacíamos en todos los aspectos y a mirarnos como si fuéramos los seres humanos más estúpidos del planeta. No nos dejó ir hasta las 2, así que teníamos que ir a clase sin comer y yo tenía una cita con el ortopedista por un problema que tengo en la rodilla hace 11 años y no quería perderla, pero me había dejado la cartera en casa y sin eso no me iban a atender. Llamé a mi padre después de la clase para pedirle que por favor me llevara la cartera a la universidad o al médico porque era imposible que fuese a casa y después al médico a tiempo, me respondió que no porque tenía que hacer la compra, además enfadado... Ese tipo de cosas en general no me molestan, vamos que mientras a mis compañeras sus madres les cocinan la comida para llevar a la universidad y las recogen a las 3 AM de una fiesta, yo entiendo que mis padres son diferentes y apesar de ser hija única siempre he sido mucho más independiente que otras personas, pero ese día estaba muy sensible y me enfadé. Me enfadé porque mi padre no trabaja y no le costaba nada llevarme la cartera, porque nunca le pido un favor y únicamente le pido dinero porque mi carrera de verdad que no me permite tener un curro, pero vamos que apenas me gradue se acabo el mendigar. Mis padres no son malos padres, en el sentido de que me han provisto de todo lo que se necesita, si tengo un portátil, un móvil, un coche, ropa o champú para echarme en la cabeza es gracias a ellos. Son actitudes que no puedo explicar muy bien las que nunca me han dejado estar completamente a gusto con mi familia, dedicaré la próxima entrada a explicar esto un poco mejor.
Fui a casa por la cartera, salí corriendo, sin despedirme y de mala hostia, para llegar empapada, helada y 20 minutos tarde. Todo esto para que el tío me explicase que sea lo que sea lo que tengo en la rodilla necesito una cirugía que me va a tener en cama al menos un mes (E-S-T-U-P-E-N-D-O). Llegué a casa para ver a mi padre viendo la tele y diciendo que no le apetecía hacer la compra ese día.
Había llamado a M ya varias veces durante el día diciéndole que había sido un día de mierda, la primera  vez no pude hablar, la segunda vez M estaba comiendo y aparentemente no puede hablar y comer al mismo tiempo, la tercera vez nunca llegó porque me quedé esperando su llamada estúpidamente, hasta que me cansé y lo llamé y su único gesto de reconocimiento de lo que le había dicho más temprano ese día fue: "qué tal".
Bien, muy bien. Después le envié un mensaje dándole las gracias por su "apoyo" y poder contar siempre con él en momentos difíciles (sarcasmo obviamente). Me llamó cabreadísimo y ofendidísimo por lo que había dicho, decía que era mi culpa porque le había llamado y no le había dicho lo que había pasado, que él había hecho su parte al preguntar "qué tal" y no tenía razón alguna para disculparse. ¿Qué puede responderse a eso?
Yo lloraba, me sentía sola, me siento sola todo el tiempo, no tengo amigas en quienes confíe de verdad y con las que tengo algo de confianza no quieren o se aburren de escuchar mis problemas así que prefiero guardármelos. Con M siempre es igual, tampoco le interesa, cree que decirme que vaya al médico ya lo convierte en alguien mejor, pero me parece a mí que si sabes que alguien está triste lo mínimo es preguntar qué ha pasado, en especial si es tu novia. Más aun si sabes que esta tristeza no es del jueves, sino que es algo de meses, años... Discutimos, finalmente le dije que por favor me preguntara lo que me había pasado ese día, apesar de que con este nuevo evento se opacara un poco lo anterior y pareciese una tontería, al menos tuvo la delicadeza de escucharme.
En algún momento de la conversación dije que quería dejarlo y lo decía en serio, creí que de verdad iba a hacerlo, pero siempre de alguna forma termino disculpándome o dando las gracias por quién sabe qué... Soy una imbécil.
Por otro lado está S, el residente de medicina interna del que hablé en entradas anteriores, el tío ha dejado a su novia y hemos vuelto a hablar. Lo cierto es que creo que estoy obsesionada con él, pero esta vez voy a hacer las cosas de otra forma. Tampoco quiero que S nuble mi visión sobre mi relación con M, así que me lo tomaré con calma.
Por fin, tema peso, 61 kilazos. Sí, la ballena ha vuelto, que en lugar de 55 kg voy a llegar a los 65 como siga de esta forma, con suerte esta semana tendré más tiempo de actualizar el blog y con muchísima suerte; será para deciros lo bien que lo he hecho esta semana y lo feliz que me siento de perder peso, ser una mujer mediocre e incapaz de mantener o establecer un vínculo interpersonal, pero una mujer que adelgaza.