Algunos dirían que tras muchos intentos el antidepresivo por fin está haciendo su tarea conforme es debido, yo pienso que he estado tan agobiada en los últimos 6 meses que un respiro y un adecuado seguimiento de mi tratamiento me han sentado de perlas. Duré algunas semanas (creo, porque la verdad no sé cuánto tiempo fue), sin tomarme la duloxetina; el resultado fueron mareos, dolor de cabeza y la sensación de que alguien atravesaba el sable de Star Wars por mi cráneo cada vez que me movía un poco, además de tener el mismo humor de Hulk. Qué poco me aplico mis consejos de ir al médico, tomarse los medicamentos, seguir un tratamiento... Bueno, lo importante es que ahora estoy bien.
Estoy en el mismo peso que empecé las vacaciones, no me apetece estar a dieta, pero lo mejor del asunto es que:
No me siento gorda.
No me siento una sílfide tampoco, ni más faltaba, estoy bien, evito mirarme mucho al espejo, evito pesarme demasiado y sé que no estoy bajando, pero no me siento la vaca marina que me siento normalmente. Quiero que esto dure, por favor.
Sí, aun quiero estar delgada, delgada hasta el punto que casi da un poco de miedo tocarte, hasta mis 48 kg que ahora mismo parecen una cifra inalcanzable. Pero ahora con mis 65 kg tampoco estoy mal del todo, puedo ponerme pantalones de la 36, mis muslos se tocan pero puedo ver un hilillo de luz entre ellos, tengo la misma barriga, pero siempre la he tenido, con 40 o con 80 kilos.
En otros temas, el lunes empiezo a trabajar en un proyecto del instituto de genética de mi universidad, lo cual equivale a acortar mis vacaciones voluntariamente, pero los trabajos en investigación cuentan tanto en el CV a la hora de presentarte a la residencia que espero que valga la pena. Ya os contaré.



